Las Tortugas Marinas: El Tinglar
(Dermochelys coriacea)

 

“Las tortugas marinas existieron antes que nosotros. Estaban aquí en este mundo, cuando aparecieron los dinosaurios, aquí cuando ellos dominaron la tierra y aquí cuando sucumbieron y se extinguieron. Y aquí han permanecido. Han sobrevivido a todas las catástrofes de la naturaleza, a todas las perturbaciones y cambios que la pretenciosa especie humana ha provocado en el mundo.

Esto no es producto de la casualidad ni de la mera buena suerte. Las tortugas han podido soportar tanto porque son criaturas resistentes, adaptables, campeonas de un largo proceso evolutivo que ha moldeado patrones de comportamiento en conformidad con un original diseño anatómico.

Las tortugas han logrado sobrevivir ante los muchos peligros del mundo natural y han proliferado. El hecho de que sobrevivan ante las grandes dificultades que están confrontando ahora depende tanto de la acción de los humanos como de las propias tortugas. El conocer cómo son estas notables criaturas hará posible que nosotros demos el primer paso para ayudarlas a mantener su lugar y su ritmo de vida en el mundo.”

- Richard E. Nichols

 

I. INTRODUCCION

La primera vez que observé una tortuga marina desovar fue a un tinglar. Aquella noche hace muchos años, mis ojos no podían creer lo que estaban viendo. Era tarde, ya de madrugada y estaba haciendo un patrullaje por primera vez, así que me sentía impaciente. Pedía desde lo más profundo de mi interior que fuera yo la primera persona que esa noche divisara a un tinglar. Alumbré la arena y vi unas marcas enormes, mi corazón empezó a latir fuertemente y allí en la oscuridad la vi moviéndose lentamente, pero con firmeza. Ella seguía su calmada travesía hacia el lugar que iba a seleccionar para preparar su nido y así continuó hasta que llegó.

Comenzó a hacer un hoyo con mucha precisión, sacaba y sacaba arena y yo enmudecida observaba en silencio, como si deseara compartir con ella ese momento. Cuando todo estuvo listo y ella comenzó a depositar sus huevos yo empecé a contar, la miraba a los ojos y lágrimas brotaban de ellos, sabía que era para mantenerlos húmedos y libres de arena, pero aún así sentí que ambas estábamos unidas en ese momento y pedíamos por el futuro de esa especie. Especie que por tantos millones de años ha vivido en su hogar: Nuestro planeta y que el ser humano se ha dado por destruir. Pedimos por todas las demás especies que se encuentran en la misma situación, solo ella y yo…

Y recordamos que los fósiles descubiertos nos han dado indicios de que ellas existen desde antes que nosotros, los seres humanos y aún antes que los dinosaurios. Y todavía existen, mientras que los dinosaurios desaparecieron hace 150 millones de años….

 

II. CLASIFICACION

Las tortugas marinas son reptiles. Los reptiles pertenecen a la Clase Reptilia del reino animal. Son animales ectotérmicos (sangre fría), tienen la piel escamosa, respiran aire con pulmones y tienen un corazón de tres cámaras. La mayoría de los reptiles ponen huevos. Los reptiles han sobrevivido por más de doscientos millones de años pasando épocas de catastróficos cambios ambientales. Los antepasados de los reptiles fueron anfibios primitivos que vivían tanto en tierra como en agua dulce. De las 6,000 especies de reptiles, alrededor de 210 son tortugas marinas y de agua dulce.

Las tortugas de hoy pertenecen dos familias. Una de estas familia es la de las Dermochelydae, la cual comprende una sola especie viviente, el tinglar o tortuga baula (Dermochelys coriacea) (O’Keefe, 1995).

 

III. EVOLUCION

A lo largo del tiempo, los reptiles lograron dominar el Planeta, la tierra, los ríos, lagos. Pero muy al inicio en la historia de los reptiles, el desarrollo de las tortugas se separó de la principal línea evolutiva de éstos. Aunque el origen de las tortugas es incierto, se han encontrado especimenes reconocibles pertenecientes a un período antiguo como el Triásico, hace por lo menos 180 millones de años. Estas se diferencian de las tortugas modernas en algunos aspectos ya que tenían dientes y vivían en pantanos. Con el tiempo algunas empezaron a vivir en la tierra y otras en el agua. Las tortugas que lo hicieron tuvieron que desarrollar una serie de adaptaciones a la vida en el ambiente marino, pero conservaron sus características de reptiles. Las tortugas, con excepción del tinglar tienen el cuerpo cubierto por placas duras. El tinglar o baula es similar a algunas tortugas de agua dulce que tienen el cuerpo cubierto por una capa coriácea en lugar de placas.

Finalmente, las tortugas tienen vida larga y pueden soportar grandes períodos sin alimentarse. No se sabe con exactitud cuántos años viven, aunque se cree son más de 50. El rasgo más llamativo de las tortugas según los científicos es su caparazón, cubierta externa que cubre sus órganos internos suaves. Las tortugas marinas no tienen la capacidad de esconder su cabeza dentro del caparazón, pero sí desarrollaron uno más estilizado para facilitar sus movimientos en el agua. El tamaño de su cuerpo les ha permitido desarrollar intestinos grandes, para ayudar en la digestión y producen más cantidad de huevos que otros reptiles ( O’Keefy, 1995).

Las aletas le permiten desplazarse en el agua, las delanteras las usan para propulsión y las traseras como timones. Algunas tortugas marinas son capaces de alcanzar 35 millas por hora (56 Km/hr) y de nadar cientos de millas a través del océano. La evolución de las aletas tuvo sus desventajas, ya que les dificulta el movimiento en tierra teniendo que arrastrarse cuando llegan a las playas a anidar.

Cada una de las ocho especies marinas desarrolló otras características que les han proporcionado muy buenos resultados en el ambiente marino. Por ejemplo los hábitos alimenticios son tan diferentes que reducen la competencia por conseguir alimento. Igualmente la competencia por los lugares de anidar, el tinglar prefiere las playas extensas, lodosas y libres de rocas. Aún si dos especies comparten la misma playa para anidar, una lo hace una época más temprana que la otra (Tregenza, 1996).

 

IV. HABITAT Y DISTRIBUCION

Las tortugas marinas se encuentran en aguas y temperaturas cálidas alrededor del mundo. Los adultos de la mayoría de las especies frecuentan aguas costeras poco profundas, bahías, lagunas y estuarios.

El tinglar se encuentra tanto en el Océano Atlántico como en el Pacífico. La extensión de su distribución va desde Cabo Sable, Nueva Escocia, Puerto Rico e Islas Vírgenes. Se puede encontrar tan al norte como Canadá y Alaska y en el Océano Pacífico norteño. Los principales lugares de anidaje son en Nueva Guinea, América central, la costa mexicana del Pacífico y las Guyanas.

Las tortugas baulas poseen el registro más largo de migración entre todas las especies de tortugas marinas. Se han encontrado hasta más de 3,000 millas (4,828 Km) de su lugar de anidaje (Sociedad Audubon, 1993).

 

V. BIOLOGIA

La envoltura coriácea que tiene la tortuga baula la distingue de aquellas que tienen caparazones duros, pero con una textura como si fuera de goma, con un espesor de cuatro centímetros constituido principalmente por un tejido conectivo saturado de aceite. Las baulas miden hasta ocho pies de largo, lo que las convierte en la más grande de las tortugas vivientes. Son las únicas tortugas con un caparazón blando. Es tan distinta a las demás que es clasificada en una sola familia taxonómica: Dermochelys. Su peso fluctúa entre 1,200 a 1,700 libras (544 a 771 Kg). Estas tortugas tienen cinco aristas duras que corren a lo largo de su concha. Son de color negro o café oscuro y a menudo tienen muchas manchas blancas o café claro. A diferencia de las otras tortugas éstas no tienen garfios en sus aletas delanteras (Sociedad Audubon, 1993).

 

Tinglar (Dermochelys coriacea)

 

De entre las ocho especies de tortugas marinas es la más oceánica, la que nada más rápido y la que se sumerge a mayor profundidad, llegando hasta 4,000 pies. Se acerca a tierra o a aguas costeras solamente cuando es la temporada de poner sus huevos. Pueden estar sumergidas alrededor de dos horas. Las aletas delanteras son proporcionalmente más largas y se pueden extender hasta 2.7 metros.

Su carapacho no tiene escalas como el de las otras tortugas y tiene siete placas. Los machos tienen un plastrón cóncavo y una cola más larga que sus miembros traseros. Las colas de las hembras no son tan largas.

Al igual que todos los demás reptiles, el oído posee un hueso sencillo en el medio, que conduce vibraciones hasta el oído interno. Las tortugas pueden ver muy bien bajo el agua pero fuera son algo cortas de vista. Son sensibles al tacto principalmente en sus partes blandas. Se sabe muy poco de su sentido del gusto. En cuanto al sentido del olfato algunos investigadores creen que es agudo en el agua. Experimentos muestran que las tortuguitas reaccionan al olor de los camarones, esto sería una adaptación para encontrar comida.

Como ya mencionamos anteriormente, el tinglar es capaz de sumergirse a más de 3,000 pies (914 metros) de profundidad, posiblemente a mayor profundidad que cualquier otro vertebrado que respire aire con pulmones. Posiblemente lo que la impulsa a bajar tan profundo son las aguavivas, su alimento favorito. La boca del tinglar está especialmente adaptada para una dieta de aguavivas.

Primero, la tortuga succiona la comida expandiendo la garganta. Para retener esa comida tan blanda, la boca contiene tres pulgadas de espinas que apuntan hacia atrás y el esófago de seis pies de largo, también está equipado con espinas. El cuerpo de las aguavivas es mayormente agua, por lo tanto un tinglar se come el doble de su peso en aguavivas al día. Muchas veces es difícil encontrar aguavivas, es por esta razón que el tinglar hace largos recorridos y se mueve a zonas frías donde abundan (O’Keefy, 1995).

 

VI. ADAPTACIONES PARA EL AMBIENTE ACUATICO

Ya conocemos que los tinglares son las únicas tortugas sin un caparazón duro y que su cubierta es como cuero permeado de grandes cantidades de aceite. Este aceite tiene su función ya que evita la narcosis por nitrógeno en buceadas profundas. También le sirve como aislador, permitiendo que el tinglar se mantenga activo y mantenga la temperatura de su cuerpo a temperaturas tan altas como 75º F (24º C) ó tan bajas como 45º F (7.2º C), algo que ningún reptil está supuesto a hacer.

La temperatura corporal de los reptiles cambia con la temperatura del ambiente (ectotermos). Cuarenta y cinco grados Fahrenheit (7.2º C) de temperatura colocaría a cualquier otra especie en un estado letárgico. Sin embargo, los científicos han sido capaces de medir la temperatura de los tinglares y determinado que este reptil es diferente a los demás. El tinglar posee la capacidad de regular la temperatura de su cuerpo, lo que lo mantiene activo en condiciones sumamente frías (O’Keefe,1995).

Mucho más que cualquier otra tortuga marina, el tinglar está diseñado para alcanzar rapidez. Sus poderosas aletas frontales carentes de garfios le permiten desplazarse rápidamente. Las tortugas marinas son grandes nadadoras, sin embargo el tinglar es el campeón de todas, sus aletas frontales están modificadas, son largas y parecen remos.

Los tinglares tienen concentraciones altas de células rojas en la sangre, de esta forma pueden retener mayor cantidad de oxígeno. El músculo del tinglar tiene un contenido alto de la proteína que enlaza al oxígeno, la myoglobina. La myoglobina transporta y almacena oxígeno en el tejido muscular (Tregenza, 1996).

 

VII. REPRODUCCION

Los estimados de la madurez sexual en las tortugas marinas varían con las especies y aún entre la población de una misma especie. La madurez sexual está relacionada con el tamaño del caparazón, alcanzando la madurez reproductiva después de unos 20 ó 30 años. Para la mayoría de las especies, el cortejo tiene lugar mucho tiempo antes de la temporada de anidaje. Dos o más machos pueden cortejar a la hembra. La fertilización es interna. La copulación tiene lugar en el agua.

Todos los años las tortugas marinas de cada especie se reúnen el océano para aparearse. Poco tiempo después las tortugas hembras salen del mar en las playas en las que cavan sus nidos y ponen sus huevos. La mayoría de las especies desova por la noche. Se cree que las hembras hacen sus nidos en la misma playa donde nacieron. Después de salir del agua la tortuga se arrastra hacia arriba por la arena hasta encontrar un sitio apropiado para desovar. Una vez que la hembra ha encontrado el sitio, cava con sus aletas un hoyo del tamaño de su cuerpo. Luego con las traseras, hace un hoyo más profundo y en forma de vasija alargada, con mucho cuidado va sacando la arena y la echa a un lado.

Cuando el hoyo que forma el nido está terminado, la hembra deja caer sus huevos en él, uno o dos a la vez y de apariencia coriácea. Mientras ella hace esto, le brotan lágrimas para mantener sus ojos húmedos y libres de arena. Como promedio una hembra puede poner 100 huevos en cada nido (O’Keefe,1995).

Cuando la hembra ha terminado de depositar sus huevos los cubre con arena y aprisiona bien el nido. Luego trata de camuflarlo lanzando arena a todo alrededor y balanceando su cuerpo sobre la playa. Aunque este camuflaje no siempre cumple su cometido. Una hembra puede poner una nidada aproximadamente cada dos semanas durante el período de reproducción y en una sola temporada puede hacer de tres a ocho nidos, es decir, pone hasta 1,000 huevos. Generalmente las tortugas marinas anidan cada dos a cuatro años.

Resulta interesante señalar que las tortugas marinas no poseen cromosomas sexuales diferenciados, por ende, la determinación del sexo se ve influenciada por distintos factores ambientales. El más importante es la temperatura del nido durante el período de incubación. Temperaturas entre los 28 o 30 grados centígrados (82º a 86º F) conducen a obtener una proporción equivalente de sexos en las tortuguillas. En cambio, temperaturas inferiores producen una cantidad mayor de machos y superiores generan mayormente hembras (Tregenza,1996).

El período de incubación es de aproximadamente dos meses, tras los cuales las tortuguitas emergen del nido y se dirigen al agua, orientándose por el reflejo luminoso sobre la superficie marina.

 

VIII. COMPORTAMIENTO

Las tortugas marinas no son consideradas animales sociales, sin embargo algunas especies se congregan lejos de la orilla, mar adentro. Este es el caso del tinglar, en altamar, forman pequeñas flotillas, generalmente se observan nadando en zonas de giros, frentes y afloramientos marinos, donde se congregan organismos que les sirven de alimento. Después que las tortuguitas nacen y alcanzan el agua, generalmente permanecen solas hasta el apareamiento (Sociedad Audubon, 1993).

La tortuga baula o tinglar tiende a hacer buceadas en un ciclo que sigue el movimiento de emerger y sumergirse del plancton y de las aguavivas. Las tortugas probablemente se alimentan cerca de la superficie del agua durante la noche. Según va amaneciendo las buceadas empiezan a ser más profundas, ya que el plancton y las aguavivas se sumergen más profundo con la luz del día.

De las tortugas marinas todavía hay mucho que aprender. Por ser tan solitarias y estar tanto tiempo en el océano, se desconoce mucho sobre su comportamiento. El tinglar recorre miles de millas en sus travesías por el mundo en búsqueda de su comida. Migraciones que le llevan a las áreas polares. Es increíble lo que esta especie puede hacer y debemos protegerla para que continúe en el planeta como lo ha hecho por millones de años.

Por Myriam Rivera
Centro Eco-Educativo de Puerto Rico
Preparado en enero de 1999

 

BIBLIOGRAFIA
Robson, D., Maenz, B. Leatherback sea turtles.  [Internet].
  Disponible en:  http: www.tgmag.ca/envbrain/turtle.html

National Marine Fisheries Sevices (1995).  Sea Turtles recovery Actions Plans.
  USA: Author
    
O’Keefe, M., (1995).  Sea Turtles.  USA, Florida:  Larsen’s Outdoor Publishing.

Keinath, J.A., Misick, J.A. (1993).  Movements and diving behavior of a
  leatherback turtle. USA:  Mc Millan Publishers.

Sociedad Audubon de Florida (1993).  Tortugas Marinas.  Florida:  Author.

Tregenza, Nick (1996).  The leatherback turtle.  [Internet].  Disponible en:
  http://www.turtles.org/marines.htm
La fotografía del tinglar tomada por Peter C. H. Pritchard proviene
del documento “Tortugas Marinas del Gran Caribe”, preparado por el 
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y WIDECAST 
(Red para la Conservación de las Tortugas Marinas en el Gran Caribe).

OTROS ENLACES DE INTERES

El drama de las tortugas dominicanas

Leatherback Sea Turtle

Las Baulas Leatherback Turtle Conservation Project, Costa Rica

The Oceanic Resource Foundation: The Leatherback Turtle

WWF Guiana: Leatherback Turtles

25 years of Earthwatch-supported sea turtle research in review

Leatherback Sea Turtle Fact Sheet

Leatherback Sea Turtle Factsheet

Leatherback Sea Turtle

The Leatherback Sea Turtle

Cornell Science News: Turtle migration corridors

Florida's sea turtle nesting trend data - Background

The Magnificent Leatherback Turtle

The Plight of the Leatherback Turtle

Nesting Ecology of the Leatherback Turtle, Dermochelys coriacea

Endangered In The Wild: Oceans

Dermochelys coriacea (Leatherback Turtle): Narrative

Leatherback Sea Turtles

 

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