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La Pérdida de Biodiversidad |
Estamos desbordando el mundo a pasos de gigantes con nuestra presencia, de forma tal que los demás seres vivos se ven obligados a apartarse para dejarnos sitio. Nuestro planeta está perdiendo a gran velocidad su vida animal y su vida vegetal que son tan valiosas. De continuar esta tendencia, a mediados del siglo próximo, el número de especies extinguidas podría llegar a sobrepasar las que desaparecieron en las grandes extinciones del pasado geológico de nuestro planeta.
Las extinciones históricas fueron provocadas por fenómenos naturales. Pero las extinciones actuales con cien o más especies desaparecidas por día, son provocadas por las actividades humanas. Un gran número de especies se verá forzada a extinguirse a medida que la población humana siga creciendo sin control y lo más triste, que continúe la destrucción de los ecosistemas. Según Wilson, Edward, (1990) desaparecen tres especies cada hora y esto es algo que nos debe preocupar a todos.
Es muy probable que unos 4,000 millones de especies han habitado la Tierra a lo largo de toda su historia geológica. La mayoría de las especies pasa inadvertida y desarrollan su vida sin ser descubiertas. Sin embargo, muchos de estos organismos juegan un papel fundamental en las cadenas alimentarias; de formal tal que si los destruimos a todos acabaremos destruyéndonos nosotros mismos.. Tenemos que tener presente que todos los seres vivos están relacionados a través de las interconexiones de la biosfera.
Las extinciones en masa son importantes para la evolución de la vida, cuando una gran extinción ocurre, nuevas especies evolucionan y ocupan el espacio abandonado por las que desaparecieron. Durante los últimos 570 millones de años, ha habido cinco grandes extinciones y otras menores. Todo parece indicar que ellas parecen haber sido el resultado de sistemas biológicos en apuros, debido a cambios radicales en el ambiente.
Lamentablemente solo en este siglo los seres humanos han destruido casi la mitad de las selvas tropicales. Se han cegado humedales y contaminado arrecifes de coral que albergan una sorprendente variedad de organismos. Según lo expresa sabiamente Raven, Peter, (1991) vivimos en una época dominada por el deseo al parecer insaciable de las naciones industrializadas de seguir haciéndose más ricas. Actualmente estamos dispuestos a considerar los cambios atmosféricos como importantes problemas internacionales, pero hemos sido incapaces de dar la misma importancia a la biodiversidad.
E.O. Wilson ,(1993), en su ensayo: ¿Es suicida la Humanidad? plantea, que estamos coqueteando con la extinción de nuestras especies y que si el ser humano sigue el camino del dinosaurio, debemos culpamos a nosotros mismos. Pero hay esperanza, no todo está perdido explica, la humanidad no es suicida. El ser humano es lo suficientemente inteligente y tenemos el tiempo suficiente para evitar la catástrofe ambiental de grandes dimensiones que amenaza la civilización. Hay que darle una nueva orientación a la ciencia y la tecnología y reconsiderar nuestra propia imagen como especie.
Prance, Ghillean (1991) expresa que el ser humano tiene que actuar como un administrador responsable de los numerosos organismos que comparten el planeta con nosotros. Y hasta el momento no ha habido una prueba real de ese compromiso. Un componente esencial de una administración responsable es cambiar nuestra mentalidad orientada al crecimiento que piensa que todo sistema productivo en el planeta puede ser incrementado indefinidamente para satisfacer nuestras necesidades, sin tener en cuenta su base biológica. Las naciones del mundo deben esforzarse por desarrollar su propia base de información sobre la biodiversidad, por comprenderla, utilizarla y salvarla, para sus fines y sus futuras generaciones.
Según Orr, D., K (1994), la crisis ecológica es sobre la esencia de lo que significa ser humano. Si la biodiversidad es la fuente de la inteligencia humana, entonces la destrucción sistemática de la naturaleza es una guerra contra la base misma de nuestra capacidad mental. Tenemos muchas razones para pensar que la mente humana no hubiese evolucionado en un paisaje lunar desecho de toda diversidad biológica.
En este trabajo se pretende hacer un recuento de la importancia de la biodiversidad y cómo el hombre y sus actividades han jugado un papel destructivo en la crisis en que se encuentra actualmente la biodiversidad en nuestro planeta. Entendemos que plantearnos el problema es uno de los primeros pasos que tenemos que llevar a cabo para que dentro de la posibilidad de cada ser humano del planeta surja, como luciérnagas encendidas, la luz de la esperanza.
¿Qué es la Biodiversidad?
Wilson, Edward, 0. (1996) expone que el término y concepto de biodiversidad ha sido un evento importante en la reciente evolución cultural. Hasta 1986, prácticamente el término no existía. Hoy en día, sin embargo, es una de las expresiones más usadas en las ciencias biológicas y se ha convertido en una palabra del diario vivir. Nació el término durante un Congreso de Naturalistas ocupados en la conservación de la vida, celebrado en Washington D.C. en septiembre de 1986. Los procedimientos del foro fueron publicados en 1988 bajo el título de Biodiversidad. En este congreso y en el de Río, se reconoció que la biodiversidad era el más importante patrimonio de la Humanidad.
Según Wilson, Edward, 0. (1996) biodiversidad se define como todas las variaciones hereditarias a todos los niveles de organización, desde los genes en una población sencilla o de especies, las especies que forman toda o parte de una comunidad local y finalmente las comunidades que componen la parte biótica de los diversos ecosistemas del planeta.
Según los biólogos, la biodiversidad es la totalidad de los genes, las especies y los ecosistemas de una región. Debemos señalar que la riqueza actual de la vida de la Tierra es el producto de cientos de millones de años de evolución histórica. Martínez, Mercedes (1994) define el término de una manera sencilla expresando que la biodiversidad no es otra cosa que el conjunto de todas las especies que existen en el planeta.
Lovejoy, Thomas, E.(1994) expone que el término biodiversidad puede verse de diferentes maneras. Una forma puede ser mirando toda la perspectiva del tiempo evolutivo. Otra forma de ver la biodiversidad es como una característica de las comunidades naturales. Otra manera de mirar la biodiversidad es como algo global y colectivo. Podemos pensar en biodiversidad en términos de dónde hay mayor concentración, que obviamente es en los bosques tropicales. La diversidad biológica es el lenguaje de los sistemas ecológicos y la biodiversidad su diccionario.
Según el artículo Biodiversidad, publicado por el World Resources Institute, (1992) la biodiversidad puede dividirse en tres categorías jerarquizadas: los genes, las especies y los ecosistemas, que describen aspectos muy diferentes de los sistemas vivientes y que los científicos miden de diferentes maneras, a saber:
1.Diversidad genética- por diversidad genética se entiende la variación de los genes dentro de especies. Esto abarca poblaciones determinadas de las mismas especies o la variación genética de una población.
2.Diversidad de especies- por diversidad de especies se entiende la variedad de especies existentes en una región.
3.Diversidad de ecosistemas- la diversidad de ecosistemas es más difícil de medir que la de las especies o la genética, porque las “fronteras de las comunidades-asociaciones de especies y de los ecosistemas no están bien definidas. Por lo general, se evalúa por medidas de la diversidad de especies componentes.
La biodiversidad es el resultado de un largo proceso de especiación. Aquí intervienen diferentes factores ambientales y otros relacionados con las especies que se diversifican. En este proceso gradual, se forman primero variedades y después de mucho tiempo nuevas especies, en otras palabras, las especies son el resultado de la evolución.
Hay una serie de factores envueltos en la formación de nuevas especies, el aislamiento geográfico, cuando una población (conjunto de individuos de una sola especie) es separada por barreras geográficas como montañas, ríos, mares, etc. empiezan a surgir a través del tiempo, debido a la variabilidad, individuos diferentes en cada lado de la barrera, esta variabilidad es influida por el ambiente, o sea, son seleccionados los individuos más aptos, después, en relativamente poco tiempo habrán surgido variedades distintas y al cabo de más tiempo, nuevas especies.
Otra de las razones de que haya tantas especies es el hecho de que existen infinidad de ambientes distintos. En cada ambiente han sido seleccionados y se han adaptado organismos que son capaces de vivir en esos sitios. Los seres vivos serán tan distintos de otros como distintos sean los ambientes en que hayan evolucionado.
¿Por qué es Importante la Biodiversidad?
Según lo expone Patrick, Ruth (1997), el término biodiversidad, la presencia de un gran número de plantas y animales, está ahora reconocido como uno de gran importancia por muchas personas. Para la mayoría de las personas, la importancia de las diferentes especies radica en el beneficio que obtiene el hombre de éstas, como: ropa, comida, medicamentos y otros. Aunque estos aspectos son importantes para la sociedad, hay muchos otros aspectos de la biodiversidad que las personas aún no entienden. Por ejemplo, es la presencia de diferentes clases de plantas que hace posible que muchos animales puedan alimentarse de las yerbas y las frutas. La gran variedad de plantas y sus valores alimenticios enriquecen la existencia de los diferentes tipos de animales.
Las plantas, por su gran diversidad, son el refugio y el hábitat de muchas especies diferentes. McArthur (1965) fue el primero que descubrió que las coníferas de la isla Mount Desert, en Maine, tenían muchos hábitats diferentes y que diferentes especies de aves ocupaban cada uno de ellos.
Martínez, Mercedes (1994) nos explica que el ambiente de un organismo está constituido tanto por factores ambientales (humedad, temperatura, etc.) como por los otros seres vivos que lo rodean. Pero existe una interdependencia muy estrecha entre todos los seres vivos, y entre éstos y los factores ambientales propios de su hábitat. Por lo tanto cualquier alteración en un ser vivo produce alteraciones en su hábitat y en los otros seres vivos que lo habitan.
Imaginemos por un instante, que cierta especie de abeja es la única capaz de polinizar las fibras de los árboles que predominan en un bosque. ¿Qué pasaría con estos árboles si esa abeja desapareciera del lugar? Ahora supongamos que de los frutos de ese árbol se alimentan ciertas aves. ¿Que pasaría con ellas si desaparecieran dichas abejas?
No existe una especie o población de seres vivos que pueda desaparecer sin perjuicio de los demás seres vivos y sin perjuicio del medio ambiente. En particular, la pérdida de la biodiversidad puede acarrear nuestra desaparición como especie. En efecto, de los otros seres vivos, sean plantas o animales, siempre hemos obtenido y seguiremos obteniendo productos para satisfacer nuestras necesidades. Así mismo, la pérdida de la biodiversidad produce alteraciones ambientales que nos pueden producir daños graves. La pérdida de la biodiversidad equivale a la pérdida de la calidad de nuestra vida como especie, y en caso extremo, nuestra propia extinción.
Según Raven, Peter (1994) nos demos cuenta o no, dependemos por completo de las plantas, animales, hongos y microorganismos que comparten el mundo con nosotros. Solo ellos nos alimentan, nos proporcionan muchos medicamentos y otros productos en los que se basa más la calidad de nuestra vida y prometen una productividad viable, una productividad que la Tierra pueda soportar de una manera continuada, de modo que nuestros hijos puedan vivir pacíficamente con una relativa serenidad y prosperidad.
Para Kellert, S.(1995), la conservación de la naturaleza se racionaliza no solamente en términos de sus beneficios materiales y económicos, sino más significativamente, por el incremento en la posibilidad de llenar una serie de necesidades emocionales, espirituales y cognoscitivas de nuestra especie. La diversidad natural y su funcionamiento saludable valen la pena mantener porque representa la mejor oportunidad de la humanidad de vivir experiencias que satisfagan y llenen de significado.
Toda la vida en la Tierra forma parte de un gran ecosistema interdependiente. Esta se interrelaciona con los componentes no vivientes del planeta y depende de ellos: la atmósfera, los océanos, el agua dulce, las rocas y el suelo. La Humanidad depende totalmente de esta comunidad de vida, de esta biosfera, de la que formamos parte.
En tiempos remotos, las acciones humanas eran insignificantes en relación con los procesos dominantes de la naturaleza. Ya no es así. Las especies humanas influyen ahora sobre los procesos básicos del planeta. La destrucción de la capa de ozono y la contaminación mundial son ejemplos de nuestro poder.
Conservar la biodiversidad no es solo cuestión de proteger la vida silvestre en reservas naturales, sino también preservar los sistemas naturales de la Tierra que son los sistemas que respaldan nuestra vida, purificar las aguas, reciclar el oxígeno, el carbono, y otros elementos esenciales, mantener la fertilidad del suelo, proporcionar alimentos provenientes de la tierra, el agua dulce, el mar; fabricar medicinas, y salvaguardar la riqueza genética de la que depende la lucha incesante para mejorar las cosechas y los animales que consumimos.
No cabe ninguna duda que cada una de las especies que habitamos en este planeta estamos interrelacionados. Cuando el último animal o planta de una especie muere, esta especie se dice que está extinta. No puede ser devuelta, se ha ido para siempre. La extinción es la pérdida irreparable o irreemplazable de un organismo, resultado de millones de años de evolución, cuya ausencia obliga al ecosistema a realizar ajustes para suplir la deficiencia, ya que de lo contrario se inicia un proceso degenerativo que conduce a que nuevas especies se encuentren en peligro de extinción.
En Estados Unidos hay un movimiento que los ambientalistas llaman “Ecología Profunda” (Tobías, 1985). Su principio básico es que todos los seres vivos tienen derecho a existir, los seres humanos no tenemos ningún derecho de llevar a los otros seres vivos a la extinción. No podemos jugar a ser Dios y decidir cuál especie es más beneficiosa para nosotros y permitir que sobreviva. Este tipo de ecología rechaza el punto de vista antropocéntrico, donde el ser humano es el centro y todos las demás criaturas son valiosas solo si nos sirven a nosotros. Todas las plantas, animales, bacterias, hongos,.. tienen un valor esencial, los animales no son más importantes que las plantas y los mamíferos no son más importantes que los insectos (Blea, 1986). Particularmente entiendo que es nuestro deber proteger la vida existente en el único planeta que tenemos, (Nations, 1995).
Nations, James (1995) plantea que él como antropólogo y padre, entra en conflicto con la visión de la ecología profunda en lugares como las áreas rurales de Centro América, por ejemplo, o a un agricultor en la Amazonia Ecuatoriana. El no se atrevería a decirle a un agricultor latinoaméricano que no tiene derecho a quemar una parte de bosque para cosechar porque los árboles y la vida silvestre tienen un derecho innato tan importante como el de él y el de sus hijos. Este dilema es algo así como, la ecología profunda se encuentra con el mundo en desarrollo.
Pero el dilema se suaviza porque los agricultores del Tercer Mundo aprecian su dependencia biológica porque ésta es visible para ellos. Aprecian el valor del bosque y de la vida salvaje mucho mejor que nosotros lo hacemos en nuestra sociedad de hornos de microondas, aviones y dinero de plástico.
En los países industrializados, al igual que los países en desarrollo se tienen que presentar soluciones para conservar la biodiversidad. El día llegará en el cual las consideraciones éticas de la biodiversidad se conviertan en nuestra principal razón para la conservación de las especies. En última instancia, si queremos conservar la diversidad biológica tenemos que aprender a hablar el mismo idioma. Y éste es, utilidad, económico y el bienestar de los seres humanos.
En el 1980 la pregunta parecía ser, ¿por qué la diversidad biológica es importante? La buena noticia según Nations (1995) es que hay suficientes razones, más de las que imaginamos. Nuestras vidas están llenas de ejemplos lógicos de por qué debemos conservar y preservar las plantas y animales de las cuales dependemos.
Nuestra comida es un buen ejemplo. Los seres humanos comemos diariamente plantas y animales en nuestras casas y restaurantes. Así que la primera amenaza ante la pérdida de diversidad biológica es la reducción de las reservas genéticas de plantas disponibles para los agricultores y científicos especialistas en agricultura. Durante las pasadas décadas, hemos aumentado nuestra capacidad para producir grandes cantidades de alimentos, pero simultáneamente hemos aumentado nuestra dependencia por un número reducido de cosechas y nuestra dependencia por ciertos tipos de estas cosechas solamente. Tan es así que el 80% del alimento mundial se basa en menos de dos docenas de plantas y animales (CEQ, 1981).
Dependemos de la biodiversidad en formas menos visibles que las plantas y animales que comemos y usamos. También dependemos de las medicinas y de la materia prima, fibras industriales, especias, resinas, aceites, celulosa, etc. Usamos animales en investigaciones científicas, muchas veces con resultados desastrosos para ellos.
A la misma vez, tenemos que entender que nunca vamos a ser capaces de demostrar una razón inmediata y absoluta para preservar las especies de la Tierra. Muchas de ellas, probablemente no tendrán más beneficio para el ser humano que ser parte del gran misterio. Pero, ¿quién nos dirá cuáles de estas especies no son importantes? ¿Quien nos dirá cuál nivel de extinción será el que verdaderamente afecte la cadena de vida de la cual nosotros como seres humanos dependemos?
Eckholm, Erik (1988) escritor ambiental, dice que una de las tareas a la cual se enfrentan los científicos y los gobiernos es identificar y proteger las especies cuyas funciones ecológicas son específicamente importantes para las sociedades humanas. Uno de los factores importantes para proveer a todas esas especies el beneficio de la duda que se merecen es educándonos a nosotros mismos y los que manejan la política en nuestros gobiernos sobre nuestra dependencia, como seres humanos, ante la biodiversidad, la educación enfatiza el valor de la conservación de las especies. Uno de los resultados es que hay un crecimiento en la ética pragmática entre científicos y conservacionistas. Es una ética que se enfoca en que la realización de nuestra habilidad para preservar la biodiversidad depende de nuestra capacidad para demostrar los beneficios de la diversidad para los seres humanos. (Fisher and Myers,1986).
Por un lado estos beneficios toman la forma de ingresos económicos inmediatos a través de actividades como turismo, mantenimiento y producción en la agricultura, etc. Por otro lado se centraliza en un potencial que está latente, nuevas cosechas, nuevas medicinas, nuevos productos industriales. Colocándolos juntos, los beneficios de la biodiversidad producen unos beneficios a corto plazo para los individuos y aumenta los beneficios a largo plazo para el bienestar de nuestras especies.
Estos dos niveles de beneficios trabajan juntos en el sentido de que si queremos ver los beneficios de la biodiversidad a largo plazo, tenemos que visualizar primero o simultáneamente, los beneficios inmediatos que nos brindan a nosotros como individuos (Wolf, 1985).
Una de las metas a largo plazo es que podamos como especie disfrutar y entender los beneficios que la diversidad biológica de nuestro planeta nos ofrece. Pero a corto plazo, por lo menos las próximas dos décadas, nuestra estrategia básica se debe concentrar en aseguramos que las personas en los países industrializados y en los países en desarrollo reciban incentivos materiales que les permitan prosperar protegiendo la biodiversidad, sin tener que destruirla (Cartwright, 1985).
Entendemos que la pregunta que nos hemos planteado de por qué conservar la biodiversidad se puede hacer desde un número de diferentes perspectivas, todas condicionadas por una variedad de factores culturales y económicos. Las diversas respuestas que se ofrecen, apoyando al mantenimiento de la diversidad biológica, tienden a ser a veces confusas. Las diferentes metas tienen implicaciones diferentes para los elementos y el grado de diversidad biológica que se debe mantener. Entre estas metas podemos mencionar las siguientes:
• el uso actual y potencial de elementos de la diversidad biológica como recursos biológicos
• el mantenimiento de la biosfera en un estado que sostenga a la vida humana
• el mantenimiento de la diversidad biológica en si, en particular de todas las especies que viven actualmente
La Biodiversidad como un Recurso
Es evidente que un cierto nivel de diversidad biológica es necesario para proveer la base material para la vida humana: a un nivel para mantener la biosfera como un sistema que funciona y, a otro, para proveer de los materiales básicos para la agricultura y otras necesidades utilitarias.
•El Alimento- el uso directo más importante de las otras especies es por el alimento. Aunque un número relativamente alto de especies de plantas se han usado como alimentos, solo una pequeña parte de éstas son nutritivamente importantes a nivel global. Algo parecido pasa con los animales, aunque muchas especies se comen, solo una parte pequeña es de importancia nutritiva.
•Los Farmacéuticos- las drogas naturales derivadas de fuentes naturales hacen una importante contribución a la sanidad pública. Se calcula que un 80% de las personas en los países en desarrollo dependen de medicinas tradicionales para la asistencia médica principal. Algunos 120 químicos extraídos en forma pura de unas 90 especies se usan en medicinas en todo el mundo. Muchos de éstos no pueden ser fabricados sintéticamente, como la digitoxina, el estimulante cardiaco más usado de la medicina occidental.
Otros valores materiales de la biodiversidad- muchos ecosistemas naturales o casi naturales, algunos de los cuales pueden ser de gran biodiversidad, son de considerable beneficio para los humanos. Algunos ejemplos son:
• la función de los bosques en la regulación de las líneas divisorias de las aguas y la estabilización del suelo en áreas dispuestas a la erosión
• el papel de los manglares en la estabilización de las zonas costeras y como áreas de viveros para el criadero de peces
• el papel de los arrecifes de coral como uno de los ecosistemas de mayor biodiversidad
• el papel de los parques naturales como ecosistemas protegidos, para generar ingresos por medio de la fauna
Las Causas de la Pérdida de Biodiversidad
“El único proceso que está ocurriendo en estos momentos que tomará millones de años de corregir es la pérdida de la diversidad genética y de especies causadas por la destrucción de hábitats. Este es el terror más grande del cual nuestros descendientes nunca nos van a perdonar”. -E. 0. Wilson
Walker, Jane (1995) expone que solo en este siglo los seres humanos han destruido casi la mitad de las selvas tropicales. Hemos cegado humedales rebosantes de vida silvestre y contaminado arrecifes de coral que albergan una sorprendente variedad de peces.
En el mundo moderno, el crecimiento urbano y el desarrollo industrial y agrícola amenazan muchos hábitats naturales. En los países en desarrollo, la necesidad apremiante de tierras, alimentos y albergues conduce a la destrucción de hábitats.
Erlich, Paul (1988) presenta como causa principal de la pérdida de biodiversidad la destrucción de los hábitats, esto como resultado de la expansión de la población y de las actividades humanas. Todos los organismos necesitan de hábitats apropiados, cualquier modificación altera las condiciones de las cuales depende ese organismo. Esta dependencia entre los organismos y sus ambientes adecuados (Erlich, 1986), es lo que hace que los ecólogos estén completamente seguros de que la modificación o destrucción de hábitats, especialmente aquellos de alta diversidad, como los bosques tropicales, ocasionen la pobreza de biodiversidad.. Aquellos políticos que han cuestionado la magnitud de la extinción, simplemente están desplegando una completa ignorancia hacia la ecología. La modificación o destrucción de hábitats y la extinción de poblaciones y especies van cogidas de la mano.
Las especies pueden ser exterminadas por los seres humanos mediante una serie de efectos y acciones. Estos se pueden dividir en dos categorías amplias: directos (la caza, colección y persecución) e indirectos (la destrucción y modificación de los hábitats).
La sobre cacería es quizás la causa directa más obvia de la extinción de animales. Desde el punto de vista de la pérdida total de diversidad biológica, sin embargo, es indudablemente mucho menos importante que las causas indirectas como la modificación y pérdida de hábitats.
La diversidad genética, como representada por diferencias genéticas entre poblaciones discretas dentro de especies silvestres, es susceptible a la reducción como resultado de los mismos factores que afectan a las especies.
Virtualmente cualquier forma de actividad humana que continúa, resulta en alguna modificación del ambiente natural. Esta modificación afectará a la abundancia relativa de las especies y en casos excepcionales puede conducir a la extinción.
Walker, Jane (1995) nos presenta las diferentes razones o dificultades a las cuales se enfrentan las diferentes especies del planeta y que están ocasionando la crisis de biodiversidad. El hábitat es el lugar donde vive un determinado grupo de plantas y animales. Un hábitat natural proporciona a sus seres vivos las condiciones que necesitan para sobrevivir: aire, agua, alimento y refugio. Un hábitat sano resulta por eso vital para sus especies animales y vegetales.
Las actividades humanas dañan y destruyen hábitats naturales en todo el mundo. Se puede presenciar esta destrucción en cualquier lugar, desde el Artico a los herbazales africanos y desde la Gran Barrera australiana de arrecifes hasta los humedales de Puerto Rico. El constante aumento de la población mundial obliga a destinar grandes áreas de hábitats naturales para la construcción de casas y el desarrollo de cultivos.
Raven, Peter (1988) nos explica que en cualquier discusión sobre la biodiversidad, los bosques tropicales tienen que ocupar el centro de la atención. En estos bosques encontramos por lo menos dos terceras partes de los organismos del planeta. Los bosques cubren aproximadamente el veinte por ciento de la superficie terrestre. Son tres tipos principales: tropical, caduco y conífero. Albergan a hombres y animales y proporcionan leña, madera de construcción, alimentos y materia prima como cauchos y aceites.
Pero los seres humanos destruyen o dañan los bosques a un ritmo aterrador. Ya están afectados cerca del 22 % de los caducos y coníferos de Europa Walker, Jane (1995). En las áreas tropicales la destrucción es aún más grave. La gran demanda de maderas duras como la teca ha suscitado una seria deforestación. Los científicos estiman que casi todas las selvas podrían haber desaparecido para el año 2030.
Muchos hábitats frágiles y frecuentemente únicos se ven amenazados cuando los países en desarrollo tratan de incorporarse al mundo industrializado. Se construyen presas en ríos y lagos para obtener electricidad barata y abundante. La minería destruye los arrecifes de coral, también aniquilados por los fabricantes de recuerdos turísticos, se talan bosques tropicales para conseguir madera y más de la mitad de los humedales del mundo han sido desecados en aras del desarrollo (Raven, Meter, 1988).
De todos los bosques del mundo son los del trópico los que han sufrido una mayor destrucción en los últimos años. En esta zona la sierra mecánica y el fuego han causado estragos (Myers, 1991). Cuando el bosque desaparece, también lo hacen las especies que en él viven, probablemente hoy a un ritmo de varias docenas al día.
El bosque tropical es la más hermosa celebración con que la naturaleza ha embellecido la superficie del planeta. Su diversidad biótica es legendaria. Aunque a diario nos beneficiamos de la existencia de los bosques tropicales, también a diario contribuimos a su destrucción y junto con ésta, a la pérdida de su riqueza biológica (Myers, 1991).
En los humedales la tierra se confunde con el agua, salada o dulce. Cubren cerca del 6% de la superficie terrestre. Los humedales son el hábitat natural de una rica variedad de vida silvestre, en especial aves, peces e insectos. Muchas personas ignoran la importancia de los humedales, considerándolos a veces como áreas baldías. Los desecan para lograr espacios deportivos y tierras de labor. Hay muchas especies en peligro de extinción que dependen de estas áreas (Walker, 1995).
La introducción de especies provoca muchas extinciones, especialmente en las islas. En estos ecosistemas aislados, un nuevo depredador competidor, o agente patógeno, puede poner en peligro rápidamente a especies que no pueden desarrollarse conjuntamente con los intrusos. En Hawaii, por ejemplo, unas 86 especies de plantas introducidas amenazan la biodiversidad nativa; una especie de árbol introducida ha desplazado a más de 30,000 acres de bosques nativos. Esta situación la tenemos aquí en Puerto Rico, en La Isla de Mona donde la introducción de cabras y cerdos ha puesto en peligro a la iguana, un animal que está en estos momentos en peligro de extinción.
Las especies introducidas pueden ser desastrosas para las poblaciones de animales y plantas nativas que no están equipadas para competir con las llamadas especies exóticas. Aún las especies exóticas introducidas con fines beneficiosos, por ejemplo, las mangostas importadas a Puerto Rico y a las Islas Vírgenes para el control de las ratas, han diezmado las poblaciones de aves y serpientes nativas.
Según Porrit, Jonathon (1991), la explotación excesiva de plantas y animales contribuye a la pérdida de biodiversidad. Numerosos bosques, pesqueros y recursos de vida silvestre han sido explotados en exceso, en algunos casos hasta se han extinguido. En muchos casos la extinción se ha debido al interés humano de obtener alimentos, pero la búsqueda de bienes preciados como el marfil, y de animales domésticos, curiosidades y artículos de colección también han afectado a algunas de las poblaciones.
Porrit, Jonathon (1991), nos plantea otra de las razones de la pérdida de biodiversidad, en la contaminación del suelo, el agua y la atmósfera. Los productos contaminantes deterioran los ecosistemas y pueden reducir o eliminar la población de especies sensibles. En algunos casos la contaminación es transmitida a través de la cadena alimentaria por todo el ecosistema. Los microbios del suelo también han sido afectados por la contaminación debido a los depósitos industriales de metales pesados y a la agricultura de riego.
La lluvia ácida ha vuelto prácticamente inadecuados para la vida a miles de lagos y estanques de Escandinava y América del Norte. La contaminación marítima ha afectado los mares, estuarios, zonas costeras y arrecifes de coral en el mundo. Los arrecifes que son uno de los ecosistemas de mayor biodiversidad están en constante amenaza debido a la actividad humana.
Tenemos que entender que la contaminación es un sub-producto de las actividades humanas. La eliminación de la vegetación acelera la erosión del terreno causando daño a ríos y arroyos. Los fertilizantes pueden acumularse y causar daño directo o indirecto a las aves y peces. Los clorofluorocarbonos (CFs), usados como refrigerantes, se escapan a la alta atmósfera y destruyen el ozono que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta. La contaminación proveniente de los automóviles e industrias causa daño a los bosques. De una forma u otra, la contaminación amenaza muchas especies de plantas y animales (National Geographic, 1996).
El crecimiento poblacional es otro factor que tenemos que considerar como amenaza para la biodiversidad. Para 1996, había en el planeta alrededor de 5,780 millones de personas viviendo en la Tierra. Cada año esa cifra aumenta en 80 millones o sea que estamos hablando en estos momentos de unos 5,940 millones de personas. Todos necesitamos alimento, casa y combustible, comodidades que escasean en muchas partes del mundo. A los expertos les preocupa la presión tan fuerte que este incremento poblacional ejerce sobre los recursos naturales, acelerando la destrucción de hábitats e incrementando la contaminación.
La gente en los países industrializados (como en Estados Unidos, Francia y Japón) comprende una cuarta parte de la población mundial. Sin embargo, consume tres cuartas partes de los recursos. Las personas en los Estados Unidos corresponden a tan solo una veinteava parte de la población mundial, pero producen una tercera parte de la contaminación terrestre. Muchos expertos opinan que la gente en países industrializados debe aprender a resolverse con menos para reducir el consumo de los recursos naturales.
La pérdida de diversidad biológica puede tomar muchas formas, pero la más fundamental e irrevocable es la extinción de las especies (Wilson, 1996). En el tiempo geológico, todas las especies tienen un periodo finito de existencia. La extinción de especies es por lo tanto un proceso natural que ocurre sin la intervención de humanos. Sin embargo, es innegable que las extinciones ocasionadas directamente o indirectamente por los humanos ocurren con un coeficiente que excede cualquier estimación razonable de los antecedentes de la extinción.
Desgraciadamente, cuantificar los índices de extinción de especies, tanto en la actualidad como históricamente, es difícil y pronosticar los índices futuros con precisión es imposible.
Compromiso Ciudadano sobre Biodiversidad
En la Cumbre de Río en 1992, los países participantes firmaron unos acuerdos relacionados con la biodiversidad. Entienden en ese momento que el concepto de biodiversidad debería ser una expresión de vida que incluya la variabilidad de todas las formas de vida y organización y las interrelaciones desde el nivel molecular hasta el nivel de la biosfera. Las amenazas a la biodiversidad son amenazas a todos los componentes de la vida, por tanto se rechaza el tratamiento fragmentado de la biodiversidad. La biodiversidad existe donde hay equilibrio entre la comprensión espiritual de que la vida es una y la comprensión científica de que la diversidad de la vida es interdependiente.
En la Cumbre de Río se enfatiza que la conservación de la biodiversidad es esencial para acrecentar la capacidad de las comunidades de mantener sus propias culturas y que la biodiversidad tiene una influencia determinante sobre el desarrollo cultural, económico, social y espiritual de los pueblos. La biodiversidad está siendo amenazada por la destrucción y contaminación de los hábitats naturales, por la explotación de las especies y ecosistemas a través de políticas de desarrollo social y sistemas económicos incapaces de reconocer el valor de la biodiversidad.
Los países participantes ratifican unos principios por los cuales se regirán para tratar de brindarle a la biodiversidad y su pérdida la urgencia que requiere con que se trate. Los principios son los siguientes:
1. La conservación de la biodiversidad es una responsabilidad de todos los pueblos e instituciones.
2. La conservación de la biodiversidad requiere cambios fundamentales de modelos y prácticas de desarrollo socioeconómico en todo el mundo.
3. La conservación de la biodiversidad requiere además respeto por la integridad de ecosistemas y conservación de los mismos.
4. Todos los grupos sociales, gobiernos y empresas deben asumir responsabilidad por los daños sociales y ecológicos causados por sus tecnologías y hechos sobre la biodiversidad biológica y cultural.
5. La importante participación de la mujer en la administración, cuidado y conocimiento de los componentes de la naturaleza merecen respeto y atención.
6. La base del sustento de la biodiversidad son los conocimientos, tradiciones culturales, espiritualidad y las prácticas de los pueblos nativos y otras comunidades rurales con relación a la biodiversidad.
7. Los recursos genéticos domesticados son creaciones culturales principalmente originarias de las culturas nativas.
8. Se hace necesario aumentar la inversión, asistencia técnica y recursos para respaldar a grupos y países que no estén en condiciones de invertir en la conservación de la biodiversidad.
Conclusión
Wilson, E. (1989), nos habla sobre la extinción de las especies de esta forma: “Es como si las estrellas comenzaran a desaparecer en el momento en que los astrónomos enfocan sus telescopios”. Naturalmente nosotros no podemos permitir que esto suceda con las diferentes especies de nuestro planeta. Ahora hay muchos ojos a nivel mundial enfocados en la crisis de la biodiversidad y tenemos que buscarle soluciones viables. Cada ser humano debe de brindar un enfoque individual para trabajar con el problema. Entendemos que el desconocimiento muchas veces nos lleva a la destrucción. Tenemos que enseñar a nuestros niños a respetar la biodiversidad, que puedan entender la importancia que cada una de las especies tenemos en el planeta.
Los biólogos que estudian la biodiversidad están de acuerdo en que la ola de extinción que se está produciendo en este momento es la más grave desde el final del Mezosoico, hace 65 millones de años.
En estos momentos se ha reconocido a nivel mundial la crisis a la cual se enfrenta la biodiversidad. Por donde quiera se puede observar la degradación y destrucción de hábitats. La contaminación está provocando la desaparición de un gran número de especies. Es muy probable que si no se toman medidas correctoras, la cuarta parte de todas las especies del mundo habrán desaparecido para el año 2050, y muchas especies habrán perdido parte de su variabilidad genética (Wilson, 1989).
La crisis de la biodiversidad, la convicción de que algo muy antiguo y hermoso se está perdiendo, le confiere un lugar especial a la idea de que cada uno de nosotros trabaje a nivel individual para así poder hacer nuestra contribución en la posible búsqueda de soluciones. Podemos afirmar que cada país tiene tres tipos de bienes: materiales, culturales y biológicos. Tendemos a pensar que los dos primeros son los únicos que cuentan en nuestras vidas, pero la riqueza biológica es la de mayor importancia (Wilson, 1989).
La fauna y la flora son esenciales para el equilibrio del medio ambiente y el correcto funcionamiento de los ciclos del agua, minerales y nutrientes. Los animales y las plantas de cada país, en particular las especies endémicas, deben ser consideradas parte de su patrimonio, que además aportan beneficios económicos y estéticos de valor incalculable.
Cada ecosistema sostiene una delicada y complicada red en la vida. Sus plantas y animales dependen unos de otros de manera muy complejas. Cada especie juega un papel en el funcionamiento del ecosistema, contribuyendo de una forma u otra a mantener el balance del mismo. El naturalista del siglo XIX John Muir, decía que cuando tratamos de aislar algo para verlo por si solo, encontramos que está atado a todo lo demás que existe en el universo.
Luego de haber realizado este estudio sobre la biodiversidad puedo afirmar lo siguiente:
• La diversidad de especies es vital para el desarrollo saludable de un ecosistema. Cada especie de plantas y animales forma parte de una cadena alimentaria, mediante la cual cada una sirve de alimento a otra o la consume.
• La diversidad genética es vital para el desarrollo saludable de cada especie, ya que permite que las especies individuales de plantas y animales se adapten en respuesta a cambios que ocurran en su ambiente.
• La diversidad de ecosistemas es importante para el bienestar del planeta. Es necesario que la Tierra cuente con una variedad de ecosistemas intactos y saludables, ricos en especies y diversidad genética.
Según Gould, (1990) no podemos ganar esta batalla de salvar las especies y los ecosistemas sin formar un enlace emocional entre nosotros y la naturaleza, pues no pelearemos por salvar lo que no amamos. Y si no podemos salvar especies y ecosistemas de las cuales depende nuestra existencia en más formas que podemos entender, no podremos salvamos a nosotros mismos.
Cuando el último animal representativo de una especie desaparece, desaparece con él toda una historia que comenzó con la aparición misma sobre el planeta. Jamás volverá a surgir o podrá ser resucitado porque cuando una especie se extingue termina dramáticamente una aventura de la vida.
Solo siendo conscientes y respetando la evolución normal de los ecosistemas y de todos los seres que habitamos el planeta, lograremos el equilibrio que necesitamos para evitar nuestra autodestrucción.
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Por: Myriam Rivera Centro Eco-Educativo de Puerto Rico Enero 1999