Recomiendan la caza y el control biológico para los monos realengos viernes, 2 de febrero de 2001 Por Karen Mojica Franceschi Especial El Nuevo Día LAJAS - El ecólogo Gustavo Adolfo Rodríguez indicó que existen dos medidas para evitar que las manadas de monos exóticos que viven en la isla causen problemas a la población de este municipio y del resto de Puerto Rico: la caza y el control biológico. Rodríguez reaccionó al avistamiento de una manada de monos el pasado domingo por el alcalde de Lajas, Marcos "Turín" Irizarry, y explicó que estima que como el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales tiene muchas cosas que hacer, la presencia de estos mamíferos pasa a un cuarto plano hasta que haya una crisis. Temor a la rabia Rodríguez teme que se pueda desarrollar una epidemia de rabia si los monos tienen contacto con mangostas, también animales exóticos, que fueron introducidas a la isla para controlar a ratas y ratones en los cañaverales, pero que se han convertido en el "primer vector de rabia en Puerto Rico, más que los propios ratones y ratas". Como los monos y las mangostas suelen compartir áreas de hábitat, el ecólogo teme que si una mangosta rabiosa muerde a un mono se pueda esparcir una epidemia. "La rabia o hidrofobia, es un virus que ataca el sistema nervioso central y el cerebro. Entre otras cosas, provoca que al animal le duela tragar saliva y hace que se ponga iracundo y peligroso y que ataque por instinto. Si un mono rabioso entra en contacto con un humano lo va a morder", comentó. Añadió que "lo que sucede y que causa que la gente esté viendo a los monos en otros lugares y con más frecuencia es que, según dijo el Alcalde, los agricultores están protegiendo sus cosechas con verjas eléctricas y ellos se mudan en busca de nuevas fuentes de alimentos", dijo. El especialista explicó que los monos no están protegidos en Puerto Rico más que nuestras propias especies de flora y fauna e indicó que si se detecta que hay un problema hay que estudiar la conducta y la biología del animal para determinar cuál es la opción menos dolorosa para él y más efectiva para los humanos. Dijo que una buena alternativa sería dispararle dardos para ponerlos a dormir y capturarlos "selectivamente, por ejemplo se escogerían las hembras con cría para devolverlos a su hábitat original", pero está consciente de que una expedición "tipo safari" con guaguas que persigan a los monos mientras se les dispara con dardos anestesiantes requeriría de mucho tiempo y personal. Otra opción propuesta por Rodríguez es utilizar un agente biológico que afecte el sistema reproductivo de los animales, pero aseguró que esta medida habría que tomarla con mucha precaución para evitar hacer daño a los humanos o a la tierra. © 2001 El Nuevo Día - Derechos Reservados