No se aprovecha un espectáculo de la naturaleza martes, 20 de febrero de 2001 Por Gladys Nieves Ramírez El Nuevo Día RINCON - La zona oeste podría sacarle provecho a la visita de las ballenas, como lo hace la provincia de Samaná en República Dominicana, pero lo impiden el desconocimiento, la indiferencia y la falta de creatividad opinó ayer el doctor en biología, Héctor E. Colón. El biólogo, dueño de la tienda Eco-Logic-Co, situada en el faro de Rincón, indicó que la observación de las ballenas puede convertirse en una actividad rentable, pero el Gobierno impone trabas a través de sus restricciones y falta de incentivos. "Lo que pasa es que el pensamiento de (la Compañía de) Turismo es hacer hoteles. El servicio de excursión, que es lo más importante, no existe. El Gobierno no lo promueve. Lo único que incentiva es la construcción de hoteles. Si soy un operador turístico no me dan nada, pero si construyo un hotel, aunque la gente no haga nada de ecoturismo y lo único que haga es dormir y tirarse a la playa, me dan incentivos. Si quiero llevar grupos a ver pájaros, no me dan nada", manifestó. Destacó que hace unos años la embarcación Viking Star Ship venía del norte en los meses en que aparecían las ballenas jorobadas, pero después de dos años de operaciones se fue debido a las críticas de algunos ambientalistas y la indiferencia general. COLON SOSTUVO que en 1991 pagó $50 en el pueblo de Jaina en Hawai para ver las ballenas durante una hora. En el pueblo, parecido a Rincón, operaban de 25 a 30 botes de 6:00 a.m. a 6:00 p.m. "En el bote iban vendiendo 'souvenirs', camisetas, comida y bebidas. Cuando tú vienes a ver, se genera más de $1 millón al día. Esos boteros le pagaban al municipio por el uso del muelle municipal, y en la orilla del pueblo había un montón de tienditas como éstas. Llegaban las guaguas de japoneses, una tras otra", afirmó Colón. © 2001 El Nuevo Día - Derechos Reservados