Batalla contra los primates domingo, 18 de febrero de 2001 Por Wanda Ivette Matías Torres Especial El Nuevo Día LAJAS - En los últimos 15 años, don Nicolás González Sánchez ha perdido entre 300 y 400 quintales de calabazas y melones, debido a las manadas de monos que llegan hasta su finca en busca de alimento para, finalmente, consumir o destruir parte de la cosecha. Don Nicolás es un agricultor del Valle de Lajas que abandonó el cultivo de melones cuando los monos llegaron hasta su finca. Este cambió para el cultivo de ajíes dulces. Como una medida de protección, tuvo que adquirir un equipo solar eléctrico y poner corriente en el sembrado de calabazas. "La calabaza que no se comen completa la muerden y, la que no, le abren un hueco y le comen la semilla. A la vez que le dan una mordida, ya nosotros no la podemos coger para la venta", dijo este agricultor, quien agregó que los monos llegan a las fincas temprano en la mañana, luego se van a tomar agua o a descansar a otros lugares y, en ocasiones, regresan a comer por la tarde. Para evitar que los monos se coman la cosecha, el agricultor Benjamín Martínez invierte cerca de $12,000 al año, ya que tiene que contratar personas para que vigilen la zona los siete días de la semana cuando hay cosecha. "No quiere decir que porque yo diga voy a velar los monos es que estoy 'a pedrá' con ellos... Puede pasar una semana que no vienen, hay veces que pasan dos semanas y no vienen, y hay veces que vienen todos los días. Así que nadie sabe cuándo ellos van a llegar", sostuvo. Les siguen la pista a los monos Ayer las comisiones de Agricultura y Recursos Naturales y Ambientales de la Cámara de Representantes, un comité interagencial compuesto por agencias del Gobierno y el alcalde del Municipio de Lajas, Marcos "Turin" Irizarry, hicieron un análisis ocular del impacto que ha tenido la presencia de monos entre los agricultores de la zona suroeste. Los agricultores reclaman que los primates les están ocasionando pérdidas económicas, ya que destruyen sus cosechas, en especial la de melones y calabazas. El temor mayor es que estos monos Rhesus y Patas lleguen hasta la cordillera Central, donde será más difícil su control. Se estima que la población de monos asciende a más de 2,000, según dijeron ayer los agricultores entrevistados. El próximo viernes comenzarán en la Legislatura las audiencias públicas para investigar las posibles soluciones al problema que enfrentan los agricultores por la presencia de monos en los municipios de San Germán, Guánica, Lajas y Cabo Rojo. Ramón Ruiz Nieves, presidente de la Comisión de Recursos Naturales y Calidad Ambiental de la Cámara de Representantes, dijo que para encontrar soluciones primero será necesario identificar quién asume responsabilidad por la entrada de estos primates a Puerto Rico, cuantificar la población de monos y buscar la manera de recogerlos para, finalmente, tener control sobre su creciente población. Apuntan a controlar la población "Lo que más nos apremia es controlar la población de monos por el crecimiento que va por año, con relación a las hembras que puede haber en la manada", dijo el representante al indicar que la hembra de esta especie puede tener hasta dos crías por año. Una preocupación entre los agricultores es la captura de los monos. Pero la captura de monos sin un permiso del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) es una violación con multa de sobre $1,000. En este caso, una alternativa que se podría investigar es adiestrar a los agricultores o darles un permiso especial para la captura de los monos, según manifestó ayer Julio Méndez, director regional del DRNA en Mayagüez. La representante Lydia Méndez Silva aplaudió que por primera vez se unan esfuerzos para buscar soluciones a un problema que ha afectado a los agricultores por más de 20 años. © 2001 El Nuevo Día - Derechos Reservados