Circular 493 del 6 de agosto de 1824 |
En Puerto Rico, la Circular 493 del 6 de agosto de 1824 se considera como uno de los primeros documentos pilares en el desarrollo de la política forestal española. Esta surgió bajo la incumbencia del gobernador don Miguel de la Torre, Conde de Torrepando y su propósito era de conservar las aguas, los suelos y los árboles de la Isla. Entre otras cosas, dispuso que:
Como no se han contentado con destruir árboles en los terrenos que descuajaban para aumentar la agricultura, sino que las orillas y cabeceras de los ríos se encuentran limpios y por consiguiente las aguas se han retirado, en otros sitios escasean... Para que no se complete la destrucción de los montes y por consecuencia queden las tierras esterilizadas de sus resultas por la falta de aguas ocurrirán sin perdida de tiempo los jueces territoriales a poner en práctica las siguientes disposiciones:
En las cabeceras de los ríos y quebradas bajo ningún pretexto se permitirá hacer desmontes ni descubrir el nacimiento de sus aguas.
A las orillas de los ríos y quebradas con media cuerda de uno y otro lado no se permitirá tampoco el corte de árboles conservándolos para la frescura y permanencia de aquellas.
En las cabeceras de ríos y quebradas y en las orillas que estuviesen descubiertas, obligarán los Alcaldes a los propietarios a sembrar estacas de aquellos árboles cuyo crecimiento en el país se conozca más rápido para subsanar periódicamente de este modo el prejuicio que ya se padece por no haber con tiempo ocurrídose a evitar esta calamidad.
A los ríos cuyas orillas se hallen limpias se les dará quince varas de monte por cada lado y diez a las quebradas.
En los pliegos mensuales darán parte los Alcaldes de los progresos que se hagan en esta medida económica, para conocimiento del Gobierno que oportunamente dispondría reconocimiento para adoptar las providencias que estime ventajosas y para hacer cargo a la autoridad que resultase omisa, descuidada o cómplice en las faltas que se adviertan.
El texto de este documento fue extraído del libro Panorama histórico forestal de Puerto Rico, escrito por el historiador Carlos M. Domínguez Cristóbal, págs. 160-161, 1ra edición, año 2000, Editorial de la Universidad de Puerto Rico.