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Ciénaga Las Cucharillas |
Algunos de los más valiosos tesoros ecológicos de Puerto Rico no se pueden ver desde las carreteras del país, ni siquiera aparecen en los mapas que se venden en las gasolineras. Tal es el caso de la ciénaga Las Cucharillas, localizada justo en medio de Cataño.
Este cuerpo de agua de aproximadamente 500 hectáreas consiste mayormente de humedales herbáceos, pero también incluye manglares y áreas de agua abierta.
Aquí está la más alta diversidad de aves acuáticas en todo el estuario de la bahía de San Juan, el cual se extiende desde Cataño hasta el bosque de Piñones. Hay especies migratorias, como el pato oscuro, el pato aliverde y el pato cuchareta; y especies nativas como el pato chorizo, el pato quijada colorada y la chiriría antillana; al igual que la mariquita, que es una especie endémica y está en peligro de extinción.
¿Y para qué sirve la ciénaga? Algunos individuos de mentalidad desarrollista dirán que es un desperdicio de espacio en la densamente poblada área metropolitana, que hay que sacarla del medio para poner urbanizaciones, megacentros comerciales, y otros símbolos del "progreso" y la racionalidad económica.
Las ciénagas- y los demás tipos de humedales- controlan la erosión costera, ayudan en la recarga y descarga de agua subterránea, reducen la erosión del suelo al reducir la velocidad de las aguas de ríos y quebradas, y amortiguan los ruidos urbanos e industriales. Los humedales son también muy importantes para la pesca, ya que sirven de viveros y áreas de desove de peces.
La ciénaga Las Cucharillas protege a las comunidades aledañas, como Las Cucharillas, Juana Matos, Puente Blanco y Reparto Paraíso, de inundaciones. Estos poblados son altamente susceptibles a inundaciones y dependen de la ciénaga para que absorba el exceso de agua. Además, estas comunidades carecen de alcantarillado sanitario, y usualmente descargan sus aguas sin tratar a las quebradas que drenan en la ciénaga.
Este cuerpo de agua también provee servicios gratuitos a las industrias cercanas, ya que recibe las escorrentías de los parques industriales vecinos. La ciénaga sirve de filtro y tratamiento a estas aguas antes de que lleguen al estuario. Y como si todo esto fuera poco, reduce la contaminación del aire y absorbe los contaminantes atmosféricos generados por las plantas generadoras de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) en Palo Seco y Puerto Nuevo, la refinería Gulf de Guaynabo, y los automóviles que pasan por la carretera 165 y el expreso De Diego.
La ciénaga sobrevive, y lo hace a pesar de los ya mencionados azotes. Otros problemas que tiene incluyen: la basura que algunos ciudadanos irresponsables le tiran; cazadores ilegales que le disparan a cuanto pájaro ven, sin importarle si está en peligro de extinción o no; y las firmas de construcción que continúan rellenándola para hacer urbanizaciones. En 1979 el Departamento de Recursos Naturales le dio a parte de la ciénaga el status de reserva de vida silvestre, pero esto no ha sido suficiente para su protección.
Afortunadamente, la ciénaga tiene sus amigos. Organizaciones comunitarias, como el Comité Pro Rescate de Juana Matos y el Comité de Vecinos de Puente Blanco, interesan desarrollarla como recurso para el ecoturismo.
Entre los proyectos que se plantean para la ciénaga está el poner un paseo tablado con torres de observación, según informó al semanario CLARIDAD Pedro Carrión, residente de la barriada Juana Matos. "Queremos combinar la ciencia y el arte, y traer a la ciénaga estudiantes universitarios y de escuela intermedia y secundaria."
Carrión también señaló que en su comunidad se ha constituido un grupo de 18 personas para promover la protección de este cuerpo de agua, y que están trabajando con el Programa del Estuario de la Bahía de San Juan. El Programa es un esfuerzo conjunto de agencias federales, estatales y locales para la protección del estuario, y forma parte del Programa Nacional de Estuarios de la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA).
Por su parte el grupo ambiental catañés Comunidades Unidas Contra la Contaminación (CUCCO), que se ha distinguido por su batalla contra la contaminación atmosférica que causa la AEE con sus plantas generadoras en Puerto Nuevo y Palo Seco, también se ha sumado a los amigos de la ciénaga. La organización está procurando que parte del dinero de las multas que la AEE pagó recientemente a la EPA por contaminar el ambiente se use para la protección de este cuerpo de agua.
"Queremos crear un proyecto que sea sustentable para la comunidad. Que sea la comunidad misma la que lo administre, y que reciba los beneficios económicos", expresó Carrión.
¿DONDE ESTA LA CIENAGA?
La ciénaga tiene dos secciones. Una de éstas es un humedal herbáceo con manglar, que bordea al noreste por la carretera 165, al noroeste con la urbanización Marina Bahía, al suroeste con la barriada Las Cucharillas y al sureste con las comunidades Juana Matos y Coquí. La otra sección es una laguna que queda al otro lado de la carretera 5, entre Cataño y Guaynabo. Hacia el sur tiene el caño La Malaria y el expreso De Diego, al suroeste la comunidad de Puente Blanco, al oeste la carretera 5, al noroeste y norte el residencial público Juana Matos, al noreste y este la carretera 165, y al sureste los parques industriales Las Palmas, Luchetti y Amelia, y el peaje Buchanan del expreso De Diego.
La laguna es artificial, creada por un dique para depositar los sedimentos del dragado de la bahía de San Juan en los años 60. Irónicamente, ésta sólo se puede ver desde el antiguo vertedero municipal de Cataño, localizado al lado de la carretera 165, cerca del estadio municipal Peruchín Cepeda.
La ciénaga capta agua de las quebradas Santa Catalina, Lajas y Diego, que conectan al caño La Malaria. También drenan en la ciénaga el canal Aguas Frías, que conecta con el canal original del río Bayamón, y el canal San Fernando, que está severamente obstruído. El caño La Malaria desemboca en la urbanización Bay View, frente a la península La Esperanza.
Autor: Carmelo Ruiz Marrero Fecha: 16 de enero de 1999 Fuente: Eco-Isla Fotografías tomadas el 11 de mayo y 8 de junio de 2002 por personal de CEDUCA.